martes, 22 de julio de 2008

BAILA... COMO SI NADIE TE ESTUVIERA VIENDO

Nos convencemos a nosotros mismosde que la vida será mejor después,despues de conseguir trabajo, después de terminar la carrera, después de casarnos, después de tener un hijo y entonces después de tener otro.
Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños,después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar. Pensamos: seremos más felices cuando salgan de esa etapa.
Luego decidimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor coche, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando perdamos todos los kilos que nos sobran,c uando consigamos el ascenso,c uando nos retiremos.
La verdad es que ... NO HAY MEJOR MOMENTOPARA SER FELIZ QUE AHORA MISMO.
Si no es ahora, ¿cuándo?La vida siempre estará llena de luegos, de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora de todas formas ..................No hay un luego, ni un camino para la felicidad,l a felicidad es el camino y es AHORA ATESORA CADA MOMENTO QUE VIVES, y atesóralo más porque lo compartiste con alguien especial; tan especial que lo llevas en tu corazón y recuerda que:EL TIEMPO NO ESPERA POR NADIE.
Así que deja de esperar hasta que termines la Universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos kilos, hasta el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana; hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras,para decidir que no hay mejor momentoque justamente ÉSTE PARA SER FELIZ .........
LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO.
TRABAJA COMO SI NO NECESITARAS DINERO, AMA COMO SI NUNCA TE HUBIERAN HERIDO,Y BAILA ............... COMO SI NADIE TE ESTUVIERAVIENDO.

1 comentario:

Javier Pérez dijo...

Que no me juzguen. Pretensión excesiva, ruego imposible.
Hasta los días de sol o de lluvia pasan por el tamiz de una sentencia para convertirse en buen o mal tiempo, y pretendo yo que no me juzguen.
Entrando en tales batallas, ¡cómo no va a acabar uno coleccionando armisticios! Me juzgarán, nos juzgarán a todos y, como hicimos nosotros con los que nos precedieron, idearán antes la condena que la acusación, antes la pena que el delito, antes el presidio que la ocasión de merecerlo.
Seremos condenados todos, por lo que hicimos y por lo que tratamos de evitar, por el mundo que dejamos, por la muerte cien veces reconcentrada que sacamos de la tierra y ellos ya no podrán quemar, por lo que conservamos y por lo que no supimos dejar.
Nos juzgarán a todos por cada piedra dislocada de su escondrijo como nosotros a los romanos por el oro que se hizo siclos y sextercios, y a nosotros, como a los hombres de Roma, nos dará profunda, absolutamente igual.
Parapetémonos pues en la experiencia que aún no tenemos y seamos indiferentes como vicemuertos, como anteolvidos, como prenadas.

:-)